por Alma Ramírez / Reportaje especial para Sin Embargo
http://www.sinembargo.mx/01-06-2012/250153
viernes, junio 01, 2012
El reto de AMLO está en el norte
| Reacciones: |
miércoles, mayo 30, 2012
Tiro de gracia
Resistí
negué
rebatí
y me revolví
como animal
panza arriba
volteé a otro lado
evadí
acallé
reprimí
soslayé
jamás
convencí
disuadí
seduje
persuadí
menos supliqué
ni confesé
me lo guardé
la gangrena
ha tintado mis piernas
por tropezar dos veces
con la misma piedra
A.R.; mayo 2012
| Reacciones: |
martes, mayo 29, 2012
Otro post it
Somos sociales. Al menos eso
dicen de los humanos. Que no somos islas, aunque a veces autistas sí. Por lo
general nos gusta reunirnos en pares, tríos o grupos más numerosos. Hay
infinidad de razones para ello, desde las más bobas o nobles hasta las más
deleznables. Entre los grupos se han fraguado conspiraciones, magnos proyectos
altruistas y/o con fines de lucro, qué les voy a contar. Los grupos se
fortalecen, como indica el viejo ejemplo de intentar romper un hato de ramas. Por
ende, los grupos son expresión de poder, no siempre de organización.
Un público es también un grupo,
aunque su conformación no sea idéntica a la de otros tipos de concentración de
personas. Comparten, eso sí, el hecho de que la gente posee interés genuino por
presenciar algún acto público o privado. Al menos en teoría. En México, por
ejemplo, cada que inician las campañas electorales, se desarrolla la bonita práctica
del acarreo, que no es otra cosa que movilizar masas humanas, usualmente habitantes
de colonias o barrios pobres, llevándolos en camiones rentados y dejándolos en
el sitio del evento; parte de la tradición es darles comida, bebida, presentaciones
musicales, alguna despensa o dinerillo a cambio de su participación; en otros
casos te amenazan con no pagarte el día de trabajo, si eres empleado en algún
sitio institucional, o al contrario, en pagarlo doble. Entonces, la masa hace
su parte y contribuye a que las fotos de campaña reiteren el gran poder de
convocatoria de uno u otro candidato. Cuando se pasa de la participación espontánea
a la coaccionada, esto se torna onánico. Absurdo. Tramposo. Vergonzoso. Tanto para
quien ofrece como para quien acepta. El ejemplo también aplica en eventos
sociales o culturales, donde eufemismos como “público profesional”, son
deliciosos.
Ah, lo olvidaba. Otro aliciente muy
socorrido y altamente convincente es la amenaza velada o directa de perder tu
empleo.
| Reacciones: |
lunes, mayo 28, 2012
Alas
Mala idea
enamorarse
de alguien
que se quiere ir
peor idea
desear que
te lleve consigo
jamás subestimes
el arte de la invitación
¿ahora
cómo ahuyento
a esos buitres?
A.R; mayo 2012
| Reacciones: |
jueves, mayo 10, 2012
De mamaces
Colonia Terminal, Mty, 1957. Alma, izquierda. Rebeca, derecha.
Hoy mi madre contaría 34 años de serlo. Ignoro si
lo buscó o no. Supongo que ahora es un dato irrelevante. Su ejercicio terminó
hace ocho años. Digamos que desde entonces el cargo dejó de ser vitalicio y se
convirtió en honorario, sólo por llamarlo de una manera no sentimental. Caigo en
cuenta de que no conozco a casi ninguna de las madres de mis amigos. Algunos
nombres, visitas fugaces, saludos, el está fulana o zutano al llamarles o
buscarles en casa. Algunas, como la mía, han muerto ya. Otras viven pero sus
hijos casi nunca les ven. En otros casos jamás se ha hablado de ellas, como si
hubiesen nacido por generación espontánea o algo así. Otros viven con ellas,
por afecto o necesidad. Otros sólo las ven para pelear con ellas. Las madres de
otros cuidan a sus nietos mientras sus hij@s trabajan.
Hay días que no son 10 de mayo y pienso cómo
sería la vida con la mía a estas alturas del partido. Y entonces pienso en personas
que miro en la calle y que han perdido alguna extremidad. Algún dedo, o los
brazos, una pierna o ambas, o las orejas. Pero no pienso en el hecho de la pérdida,
sino en el muñón. Y su sensación. Entonces sospecho que la vida es distinta si
pierdes un dedo, un brazo, una pierna o las dos, o un empleo, una madre, un
padre, el camión, tu casa, el amor, etcétera. Cada pérdida a su manera. Y
vuelvo al muñón, a esa cicatriz, que como todas las cicatrices nos recuerda
algo que perdimos, pero que vivimos para contarlo. Para contar de lo que
perdimos. Y que la vida sigue. Aunque todo sea preguntas.
| Reacciones: |
viernes, mayo 04, 2012
Hay días así*
El sábado pasado fue Regina
Martínez. Su cuerpo fue hallado dentro de su casa. Fue golpeada hasta morir.
Regina. Corresponsal de Proceso en Veracruz. Colegas de varias partes del país
repudiaron el hecho y exigieron a las autoridades dar con los responsables. Y
como siempre, el estado y la
Federación jugaron un rato a la papa caliente. Regina fue y
es reconocida por sus compañeros como una periodista intachable, siempre
denunciando la corrupción del gobierno, el mismo que baila entre las autonomías
estatales y federales, culpándose entre ambas, y al mismo tiempo, así mismo.
Mientras tanto, Freedom House ha clasificado a nuestro país como una nación sin
libertad de prensa.
Como si eso no bastara, porque en
México nunca es suficiente, este jueves 3 de mayo, día de la libertad de
prensa, en ese Veracruz donde manos cobardes acabaron con la vida de Regina —no
sabemos, aunque tal vez se trate de las mismas— aparecieron muertos dos
fotoperiodistas del portal Veracruz News, Gabriel Huge y Guillermo Luna. Ambos
se habían tomado un tiempo tras el crimen contra Yolanda Ordaz —reportera de
Notiver asesinada el 25 de julio del año pasado también en Veracruz— para poner
distancia y resguardar su integridad. Pero quienes asumen o asumimos la labor
informativa como un deber y no como plataforma o escaparate sabemos que es un
vicio que no abandona, sino más bien se prende como enredadera al muro. Ellos
volvieron a lo suyo, y los mataron. Con ellos, ya suman siete los comunicadores
asesinados en un lapso de dos años, sólo en Veracruz.
Apenas días después que el
Legislativo nacional aprobase la
Ley para la
Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y
Periodistas, que garantiza —o eso pretende— salvaguardar entre otras cosas, la
seguridad de ambos gremios, en apego a los principios torales —en el caso del
periodismo— de libertad de expresión y derecho a informar y ser informado
consignados en la
Constitución.
Las leyes no son chalecos
antibalas. No protegen a la carne de las agresiones físicas. En teoría,
protegen nuestros derechos y los de aquellos con quienes compartimos el mundo.
Desde la antigüedad, han servido para establecer códigos que protegían un
sinfín de asuntos humanos. La vida, uno de ellos, en el sentido de que nadie
puede arrebatarle la existencia a nadie. La esencia ha sido derramada, batida,
desparramada más de 60 mil veces en los últimos años. A muchos no les gusta oír
eso. Es escandaloso, más fuera que dentro. Ofensivo, más dentro que fuera.
Esos nuestros muertos no
volverán. Pero los llevamos cargando en nuestras espaldas. Todos los días, y
hasta el día de nuestra propia muerte. Esos nuestros muertos, las razones
principales por las que no se puede callar. Porque no se debe callar. Así pues,
seguiremos informando.
*Columna. Sale cada quince días en Somos Uno Radio.
| Reacciones: |
domingo, abril 15, 2012
Frame
Calles
con encanto
de dardos sin punta
las mismas
de una ciudad
que bulle
de silencio
la misma
que pide a gritos
ser aniquilada
arrasada
por los vientos
y un sol
con Alzheimer,
mi ciudad
amada y odiada a la vez
se retuerce
como un gato
acariciado
por la aguja
de la eutanasia.
Abril 2012. AR.
A HM.
con encanto
de dardos sin punta
las mismas
de una ciudad
que bulle
de silencio
la misma
que pide a gritos
ser aniquilada
arrasada
por los vientos
y un sol
con Alzheimer,
mi ciudad
amada y odiada a la vez
se retuerce
como un gato
acariciado
por la aguja
de la eutanasia.
Abril 2012. AR.
A HM.
Ubicación:Monterrey, NL
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
