Sorry, tenía que decirlo

Allá por la tarde del 9 de mayo, llegaba a casa luego de un curso cuando vi que a la entrada de mi guarida-chante-cubil-madriguera- alguien había dejado senda propaganda panista. Después de lamentarme por cuadragésima vez por no elaborar un cartelito con la leyenda "Este hogar es apolítico y ateo" pa pegarlo en la ventana que da a la calle recogí los restos mortales del árbol que fue masacrado para hacer esas mamadas y entré a mi hogar.

Tras mirar por morbo más que por curiosidad periodística (¿acaso no son lo mismo?)un lindo servilletero con la cara de Fernando Elizondo, abrí una cartita que estaba dentro del objeto ese, en la cual felicitaban por su día a la madre que supongo pensaron vivía aquí.

Sin duda un mensaje conmovedor y muy buena onda, quizá hasta bien intencionado, pero también una muestra más de que a los políticos y sus equipos de campaña, sean del partido que sean, en realidad se les hace más fácil mandar realizar un chingo de material proselitista sin pensar (palabra densa sin duda) que, tomando como ejemplo el documento firmado por un candidato a la alcaldía de Monterrey, no en todas las viviendas de potenciales votantes habitan madres y/o jefas de familia. Y ya sé que habrá quien intente defender el gesto con el argumento de que es sólo un detalle. pero para detalles así prefiero una planta pa sembrar en el patio.

Pues, qué tal si en alguna de las casas adonde llegó propaganda similar viviese una mujer que haya perdido a un hijo, o que viva sola porque sus vástagos no la visitan, o que por un embarazo de alto riego haya perdido a su bebé, o quizá sea estéril. ¿Más que detalle eso no se tomaría más como una mentada?

Por ésta y otras razones de carácter económico, mediático, ecológico y de sentido común es que el material proselitista me caga los ovarios. Pero sobre todo, porque ni aunque descargaran en el porche un camión entero de propaganda, lograrán convencer a una gran parte del electorado para quien todos son la misma gata, pero de diferente color.

Comentarios

Jajaja

A mí me dejaron la misma propaganda, pero no con servilletero, sino con un salero con el rostro de "¿te asusto, verdad?", de Elizondo.

Muy chafo, por cierto.

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