¿Diosito, por qué me hiciste tan méndiga?

Martes, casi las tres de la tarde. Sobremesa luego de comer. Cafetería en el sexto piso de la ofna. R2 se quejaba amargamente de que no podía reír ni comer muchas cosas debido a un recientísimo trabajo odontológico al que fue sometida el fin de semana = le ajustaron los frenos. Siempre he pensado que aunque útil, el hecho de que te introduzcan alambres y fierros en la boca (Toño y Silva, sténse ai antes de que suelten alguna leperada) parece más bien una remembranza de tiempos inquisitoriales. Tengo un par de dientes chuecos pero prefiero dejarlos así antes que someterme a esa tortura.

El caso es que como buenos mexicanos, los que estábamos en la mesa comenzamos a hacerla reír, amplificando su agonía, ya que además los frenos le produjeron llagas (brrrrr). Que la Diosa jamás me castigue de esa manera.

Admito que fui yo la primera en comenzar diciendo que por fortuna no te topas a diario con imanes gigantes porque si no qué chinga se arrimaría la pobre R2 tratando de despegarse...

Que si alguien llevaba un radio portátil que no agarrara señal, podría acercarlo a su boca y asunto arreglado.

Que si viajaba por carretera en un auto con quemacocos y sn antena, podría sacar la cabeza por ahí y solucionar el problema.

Mea culpa, mea culpa, mea culpa. Si la ley del Karma me cobra la factura, ni hablar, apechugo. Eso sí, mejor reír ante la advertsidat.

Comentarios

paztor dijo…
HOLA, AQUI ANDO DE LICHO POR TU BLOG, ESTA PADRE, CHIDO LO QUE ESCRIBES.
SALUDOS
Javy Rregio dijo…
jajaja.........en serio que no eres mendiga, eres cabrona werkia......jajaja..........y tambien ando de licho en tu blog.

espero que algun dia tengas oportunidad de visitarme.
lacuevadelaloba dijo…
Perrinhaaaaa! deja a la R2 y sus fierritos en paz.

Yo que una vez la andaba convenciendo de que los alambres son afrodisiacos (think it over the possibilities)
y tú que me la ciscas con esas perretzes.

Ya te pareces a mí.

becho

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